La elección de un plato de ducha no siempre es tan fácil.
Características como los materiales, el diseño, el color y el tamaño son lo que hay que tener en cuenta como punto de partida.
Un plato de ducha moderno puede ser de tres materiales diferentes, todos ellos de gran valor, tanto en términos de calidad como de diseño.
El plato de ducha de cerámica, por ejemplo, es el más versátil y fácil de limpiar, especialmente ideal para quienes no quieren perder mucho tiempo en la limpieza. Resistente y a prueba de arañazos, puede instalarse con un grosor mínimo de 2,5 cm (considerado extra-slim) hasta 6,5 cm.
Otro producto muy popular es el plato de ducha de resina, que se caracteriza por su diseño ultrafino, sus acabados resistentes y únicos así como su versatilidad.
Los acabados recuerdan a la piedra o al tejido, el color permanecerá inalterado con el paso del tiempo, pero también es posible renovar el acabado de la superficie.
Otra característica que se suele tener en cuenta es el nivel del plato. Muy elegante es la versión de plato de ducha a ras de suelo, en la que el plato está al mismo nivel o casi al mismo nivel que el suelo y da al baño un tono elegante y moderno. La creación de una especie de continuidad en el suelo, sin escalones ni interrupciones, acentúa la mayor armonía que se crea en la habitación.
Existen diferentes tamaños cuadrados, circulares, mientras que los más populares son los rectangulares, que, precisamente por su forma, se adaptan a casi cualquier espacio. Una de las ventajas es la posibilidad de crear un espacio dedicado a la relajación.
Domita ofrece diferentes tamaños como 70x80, 70x90, 70x100 y muchos otros.
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